La Grava Lybica te lleva por dos rutas de gravel de alta montaña con salida y llegada en Llívia.
Encontrarás una combinación de pistas agrícolas, caminos forestales y senderos de frontera que conectan la Cerdanya con los valles vecinos.
Exigentes pero completamente ciclables, ambas etapas son autosuficientes, con tramos cronometrados para quien quiera apretar y mucho espacio para simplemente disfrutar del camino.
La etapa larga de estos dos días.
Con salida y llegada en Llívia, la ruta se adentra en las pistas rápidas de gravel del valle de la Cerdanya. Desde allí, el recorrido sube y baja cruzando una sucesión de crestas: Baga d’Alp, Saltèguet, Pla de les Forques, Serra dels Lladres y Serra de l’Artiga.
Esta secuencia de ascensos y descensos te lleva de nuevo a las puertas de Llívia, con cerca de 117 km y 2.410 m de desnivel positivo en las piernas.
Es una etapa exigente, pero con una variedad de paisajes espectacular. Rodarás por llanuras abiertas con vistas infinitas, te adentrarás en senderos envueltos de bosque y ascenderás largas subidas serpenteantes.
Terrenos, ritmos y sensaciones diferentes — la esencia completa del gravel de alta montaña.
La etapa corta —pero no menos exigente— se desarrolla en la solana de la Cerdanya.
Desde Llívia nos dirigimos hacia las laderas sur de los Pirineos Axiales, siguiendo un trazado que alcanza el punto más alto de todo el fin de semana.
Los participantes subirán por encima de los 2.200 metros de altitud en una ascensión larga y espectacular al pie del Puigpedrós, uno de los picos más icónicos de la comarca.
La etapa del domingo recorre unos 79 km con 1.600 m de desnivel positivo — una ruta por terreno abierto de alta montaña, con el valle de la Cerdanya desplegándose más de mil metros más abajo.
La aproximación final de regreso al Parc de Sant Guillem, en Llívia, sigue pistas de gravel rápidas y fluidas, en perfecto estado — la mejor manera de cerrar un auténtico fin de semana de Gravel de Altura.